miércoles, 6 de noviembre de 2013

La cantidad de gente que no valora su trabajo

El otro día necesitábamos más mosquetones y giratorios para platear y montar los nuevos pedidos que, para nuestra gran alegría están entrando con soltura. Así que llamamos al proveedor y nos dio dos alternativas: acercarnos (invertir entre 2 y 3 horas en ir, atascarnos, aparcar, comprar, atascarnos y volver) o hacer una transferencia, y mandar un mensajero a buscarlos.

Normalmente hubiéramos optado por la solución 1 por ahorrar tiempo y dinero, pero tenemos tanto trabajo que optamos por la 2 con la cosa de que la mensajera fue una amiga que trabaja por la zona y no nos cobró nada por el trabajillo.

Teníamos que esperar hasta que el dinero de la transferencia estuviera en cuenta, ya que parece ser que alguien les había enviado justificante del traspaso, ellos habían enviado la mercancía y cuando habían ido a mirar el banco la transferencia no se había hecho. Hasta aquí, cutre pero normal.

Lo flipante fue al día siguiente, cuando llamamos para verificar que podíamos recoger la mercancía. Para ello tenían que verificar el saldo del banco y nos indicó la chica que nos atendió que la persona que mira el banco no estaba.  También normal.

Lo increíble fue el poco interés que demostró esta persona en darnos más información, averiguar cuando viene la persona con acceso a bancos, buscar una solución para su clientes, o mostrar siquiera algo de empatía.  No estaba y punto. Y que nos den morcilla...

Yo creo que cuido a mis clientes, me preocupo por ellos, por dar un servicio adecuado y, si tienen prisa, por atenderles de forma proactiva y diligente. Pero claro, debe de ser que no tengo un salario garantizado, o que valoro mi trabajo en mucho más que esta señorita.

Pienso que muchos de los males que sufren las empresas vienen originados por este tipo de atención que muchos de los que tratan con los clientes les dispensan. Estoy buscando proveedor alternativo...


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