¿Por qué este silencio tantos días? Porque no he tenido un minuto de descanso desde el último post, en el que me prometía un trabajo bien hecho de regular escritura.
Todo empezó en Navidad cuando una de nuestras clientas favoritas, Matilde, de la clínica veterinaria Castelló, me preguntó en el mercadillo de Nuevo Mundo por el éxito de nuestra presencia en Inberzoo en Octubre, en Barcelona.
- Bien, realmente muy bien. Hemos pegado un salto en nuestras cifras de ventas y hemos aprendido que lo nuestro es ir de feriantes por la vida".
- Pues no sabes lo que te estás perdiendo, me dijo, donde tienes que ir es a Nuremberg, hay una grandísima diferencia.
De momento lo desechamos.¡Ya iríamos cuando fuéramos ricas! Pero claro, no hay como sembrar la inquietud para que se agudice el ingenio y cuando vuelva de hacer una visita a un cliente esta mañana contaré cómo los pequeños también podemos ir a los grandes eventos, sólo hace falta imaginación, perder la vergüenza y hacer un enorme esfuerzo personal para ir. El esfuerzo económico no es pequeño, pero se puede afrontar.
El resultado: ¡Genial!
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