martes, 9 de abril de 2013

Acudir a las fuentes, doble experiencia

El miércoles de la semana pasada, en pleno estado de medio muerta por mi Sinusitis asquerosa, decidimos que si queríamos que nuestro producto fuera "pluscuamperfecto", teníamos que visitar algunos de nuestros proveedores y explicarles despacio, compartiendo la ilusión, cuáles son las características exactas de nuestro proyecto.

Ni cortas ni perezosas nos fuimos Eva Ana y yo en el Ave a Tarragona a ver a Lluis, el comercial de la compañía que nos suministra el nylon de los collares.

Nuestro primer problema fue la financiación del viaje. Ir las tres supone pagar tres billetes de tren (Tarragona-Madrid en un día es demasiado aún para nosotras en coche). Cualquier empresa diría que lo lógico es que visite la fábrica el responsable de compras o el responsable de fabricación, pero pagar una "comisión de compras" es anti-económico y poco común. Pero en nuestro caso se trata de la materia prima de nuestra línea básica y las tres queríamos dar nuestro punto de vista, así que tomamos una decisión salomónica y sólo propia de tres chifladas como nosotras: la empresa no paga billetes de ave, quien quiera ir que se pague el billete. Así que fuimos las tres.

Hasta la fecha, yo contacté con Lluis, cuando queríamos comunicar algo, para bien o para mal, lo hacía yo hablando con Lluis, y por supuesto como yo me encargo de las finanzas le pagaba yo. Esto es una situación correcta desde el punto de vista de optimización de la función, pero errónea desde el punto de vista de la supervivencia de la empresa. Así que decidimos que nada mejor que conocer a los contactos clave las tres y tener una relación fluida todas.

El resultado de nuestra visita no puede ser más satisfactorio. Creemos que vamos a conseguir tener el nylon que esperamos. Ahora sólo tenemos que esperar una muestra que nos va a preparar Lluis para estar seguras de que lo que vimos y hablamos resulta como queremos. Además nos dieron muestras de otros materiales (nylon también pero con otra anchura, otra trama y otra textura) y nos podemos poner a preparar collares para galgos y para perros que requieren otra anchura de collar. 

De nuevo constatamos que internet nos permite conseguir contactos interesantes, y que la buena voluntad de algunos de ellos nos hace avanzar en condiciones, pero siempre que queremos afinar el resultado, que queremos obtener el producto fino, a nuestro gusto es de todo punto imprescindible visitar al proveedor, ponerle cara y explicarle en vivo lo que buscamos. Esto ha funcionado con la fundición, con los proveedores de piezas metálicas y ahora con el nylon.

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