Toda idea genial tiene un riesgo, y es que lo que a ti y a tus socias os parece genial, único inigualable a los demás les parezca normalito o peor.
La fijación de un precio justo y adecuado, que el mercado esté dispuesto a pagar y que a ti te compense para tomarte tantos trabajos es francamente muy complicado.
Hipótesis de partida: tenemos un producto excepcional, y un precio adecuado. Hay que ver si el resto de la humanidad piensa lo mismo. Para ello preguntas a conocidos (amabilísimos y educadísimos todos) y ellos consideran que estás acertado en tus pronósticos; igual hasta te piden una unidad para ellos o para un compromiso. ¡Fenomenal!, pero el sangrado de amigos no es lo que nos va a dar de comer, así que hay que cerrar los ojos y salir a vender. ¿dónde? Bueno, visitar tiendas e ir a ferias.
Hasta aquí, yo lo tengo bastante claro (ojo que lo de fijar el precio lo encuentro imposible de difícil, ya hablaremos de precios), pero para hacer todas estas cosas: fijar precio, ensañar a conocidos, visitar a tiendas y vender en ferias hay que tener al menos, una muestra.
Este es el dilema: ¿gastas lo que puedes en hacer una única muestra o lo que no puedes en hacer una tirada suficiente?. Es el dilema de la economía a escala pero en versión escaso de medios.
Si queremos hacer nuestras a un precio razonable hay que hacer tiradas grandes. Si queremos gastar menos - que no poco- hemos de hacer pocas unidades a un precio unitario muy superior. Y en esas estamos.
Hemos encargado nylon, - la unidad básica de precio razonable son 1000 metros-, hemos encargado fornituras, nueva remesa de coronas y la unidad mínima para tener un buen precio son 1000 unidades, los olleros, remaches, etc de 1000 en mil, y el baño de plata para 3000 + 3000 +...
De esta forma los precios son asequibles por unidad, pero multiplicados por 1000 son un importante riesgo que estamos asumiendo.
Tenemos ideas geniales, y no es porque lo diga yo, para comederos y cunas. Obviamente el precio ya no es el del collar o la correa, y no podemos asumir nosotras tareas como hacemos con ellos, así que cada pieza es única en si misma.
Lo que se puede hacer a mano, bueno, caro pero asumible, pero cuando hay que hacer un molde, el problema se dispara. El coste del molde si el producto triunfa es aceptable, pero en estos tiempos de crisis el coste del molde es casi el salario de un empleado - que no tenemos.
Mañana espero la llamada de los de la cerámica para ver si es posible tener un comedero único, que no hay, que estamos seguras que va a ser un crack a un precio que podamos asumir.
¡La tensión de estos momentos es máxima y, la verdad, es genial!
No hay comentarios:
Publicar un comentario