Por fin, esta mañana he hablado con los que se van a encargar de la cerámica. Es un pequeño taller que trabaja en la comunidad de Madrid y que, como todos, lucha por sobrevivir.
La verdad es que hasta ahora han demostrado ser un encanto. Primero nos abrieron la tienda que hay junto al taller en sábado por la mañana cuando ellos trabajan de lunes a viernes. Además se están esforzando por darnos un precio que sea asumible por nosotras como muestra. Esto supone que estamos apostando por la venta en feria nosotros y ellos. Además buscan el material que, cumpliendo nuestras necesidades y requerimientos suba menos el precio.
Hay dos tipos de comederos que queremos hacer. Unos más sencillos, para incluir en unas piezas que está preparando el ebanista y otro, francamente, creemos que muy novedoso. Esperamos que sea realmente un éxito.
El primero, el sencillo, sería mucho más fácil hacerlo con un molde y luego sacar como churros la producción. Esto, ya lo hablamos ayer, es un coste fuera de lo que nosotras podemos permitirnos en este momento. Por lo tanto nos va a hacer unas piezas únicas, con un coste que obviamente si sólo vendemos 4 o 6 no es rentable, pero si conseguimos que funcione y se puede sacar un molde será bueno. Todo esto, repito, a mano sólo para nostras.
El lío viene con el nuevo, el que no hay en el mercado. Aquí tiene que ser a mano, el trabajo es muchísimo y el nivel de dificultad inesperado. Para nosotras, que hemos hecho un dibujo, es algo diferente, pero nunca imaginamos que fuera a causar tantas dificultades. Aún así, Mari Carmen y su hermano se están esforzando por ver cómo podemos salir adelante.
Este es, yo creo, el espíritu que nos va a sacar de la crisis. Unos porque nos lanzamos al vacío y sin paracaídas a intentar crear riqueza y variedad en el mercado. Otros porque creen en nuestro proyecto y nos apoyan en la medida de sus posibilidades. Ninguno estamos para derrochar y todos tenemos esperanzas en el futuro.
Sólo espero que este espíritu que, para nuestra suerte estamos encontrando en muchísima gente, se mantenga cuando la crisis despeje y no pase como cuando la crisis de los 90 se quedó atrás que muchos españoles y muchos talleres decidieron sólo trabajar para grandes pedidos, no apostar más que por proyectos consolidados y a las pequeñas start-up se las ignoró.
¡Estoy esperanzada, creo que esta vez estamos aprendiendo de verdad.!
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