Muchos días me quejo de lo difícil, caro y complicado que es empezar con cualquier negocio. Hoy me voy a felicitar de la cantidad de gente buena que nos vamos encontrando y que nos ayuda desinteresadamente. Además, he decidido que una forma consistente voy a dedicar un post cada vez que alguien nos apoye especialmente.
Hoy voy a hablar de Troquelados Crune, una empresa de Ibi, Alicante a la que recurrimos después de buscar por internet quién pudiera ayudarnos con los pinchos de las hebillas.
Resulta que estamos preparando una colección para los más pequeños, ya hablé el otro día de las cintas tan fabulosas que habíamos conseguido. Estas cintas son estrechas y suaves, ideales para perros más pequeños a los que nuestros collares no servían. Los Pincher, por ejemplo, nuestras cintas habituales les favorecen, pero el tamaño de las hebillas es enorme para su fino cuello. Manteniendo la proporción entre cinta y hebilla, para poder proporcionarles unos collares más pequeños hemos tenido que reducir el ancho de las cintas y el tamaño de las hebillas.
Mauricio, el joyero, está terminando de adaptar nuestra hebilla al nuevo tamaño (el otro día vimos el prototipo y ha quedado idéntica pero en pequeño). La hebilla es de zamak con un muy buen baño de plata, pero el pincho de la hebilla tiene que ser de hierro, ya que es lo que soporte la fuerza con la que el perro tira.
Imposible encontrar quien nos hiciera 20,40 0 50 pinchos para nuestros prototipos de collar que vamos a llevar a la feria ProPet. Nos exigían una producción de 5.000 o incluso 10.000. Este es el momento en que te entran ganas de llorar, tantos esfuerzos y desvelos y dónde vas con estas condiciones. Lanzarte con una producción de 5.000 aunque cuesten céntimos es un absurdo que no sabes dónde te va a llevar.
Juan, de troquelados Crune, me escuchó, comprendió nuestras necesidades y en 24 horas me envió un paquete de pinchos como los que necesitamos. Los había tenido que adaptar a mano sobre otros que ya tenía para que nos sirvieran, y todo a cambio sólo de los portes.
Me quedé tan agradecida que le prometí hablar aquí y a quien fuera de él, y cuando tras Propet produzcamos en cantidades suficientes, pedirle a él los pinchos.
Casualidades de la vida, la fundición que nos ayuda con las hebillas grandes ha tenido problemas con los pinchos de hierro y tenemos que buscar quien nos los haga. Mañana a primera hora hablaré con Juan y si es posible, serán ellos quien nos ayuden con los pinchos, esta vez con un pedido formal que pagaremos.
Juan y yo comentábamos el otro día que, cuando la gente te ayuda y además es cumplidora, da gusto recomendarlos y trabajar con ellos. Me encanta que se haya dado la doble circunstancia.
Poco a poco iré añadiendo a este pequeño grupo el de la gente que se ha portado fenomenal, que ya son varios y se lo merecen. Uno por semana
Resulta que estamos preparando una colección para los más pequeños, ya hablé el otro día de las cintas tan fabulosas que habíamos conseguido. Estas cintas son estrechas y suaves, ideales para perros más pequeños a los que nuestros collares no servían. Los Pincher, por ejemplo, nuestras cintas habituales les favorecen, pero el tamaño de las hebillas es enorme para su fino cuello. Manteniendo la proporción entre cinta y hebilla, para poder proporcionarles unos collares más pequeños hemos tenido que reducir el ancho de las cintas y el tamaño de las hebillas.
Mauricio, el joyero, está terminando de adaptar nuestra hebilla al nuevo tamaño (el otro día vimos el prototipo y ha quedado idéntica pero en pequeño). La hebilla es de zamak con un muy buen baño de plata, pero el pincho de la hebilla tiene que ser de hierro, ya que es lo que soporte la fuerza con la que el perro tira.
Imposible encontrar quien nos hiciera 20,40 0 50 pinchos para nuestros prototipos de collar que vamos a llevar a la feria ProPet. Nos exigían una producción de 5.000 o incluso 10.000. Este es el momento en que te entran ganas de llorar, tantos esfuerzos y desvelos y dónde vas con estas condiciones. Lanzarte con una producción de 5.000 aunque cuesten céntimos es un absurdo que no sabes dónde te va a llevar.
Juan, de troquelados Crune, me escuchó, comprendió nuestras necesidades y en 24 horas me envió un paquete de pinchos como los que necesitamos. Los había tenido que adaptar a mano sobre otros que ya tenía para que nos sirvieran, y todo a cambio sólo de los portes.
Me quedé tan agradecida que le prometí hablar aquí y a quien fuera de él, y cuando tras Propet produzcamos en cantidades suficientes, pedirle a él los pinchos.
Casualidades de la vida, la fundición que nos ayuda con las hebillas grandes ha tenido problemas con los pinchos de hierro y tenemos que buscar quien nos los haga. Mañana a primera hora hablaré con Juan y si es posible, serán ellos quien nos ayuden con los pinchos, esta vez con un pedido formal que pagaremos.
Juan y yo comentábamos el otro día que, cuando la gente te ayuda y además es cumplidora, da gusto recomendarlos y trabajar con ellos. Me encanta que se haya dado la doble circunstancia.
Poco a poco iré añadiendo a este pequeño grupo el de la gente que se ha portado fenomenal, que ya son varios y se lo merecen. Uno por semana
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