Hay varias maneras de meterse en el lío de la aventura empresarial:
- Tienes experiencia laboral/familiar en el sector y decides poner en marcha un negocio en el que sabes casi todo. Conoces el mercado, los proveedores y los clientes. Si no eres tú, es alguno de tus socios quien la tiene. En estos casos la cosa va bastante bien orientada y sobre seguro.
- Después de dar muchas vueltas a ver que puedes hacer para ganarte la vida concluyes que con un poco de suerte y lo que sabes tal vez funcione.Estás algo indeciso, pero eres valiente y te lanzas.
- Tienes una idea genial, detectas que el mercado precisa de algo (o así lo ves tu) hay un hueco y decides meterte. Es indiferente si sabes o no. Tienes claro que hay espacio para lo que quieres vender. En este caso la idea suele haber llegado de forma espontánea, y estás segurísimo de lo que haces, aunque no tengas ni idea.
En todos los casos hay mucha ilusión, pero en el 3 (idea genial) hay probablemente un exceso de ilusión y una absoluta falta de conocimiento real del mercado. Nosotras pertenecemos a este grupo.
Para ser sinceras, conocemos el mundo de los dueños de perros, concretamente el de nuestros perros y nuestros conocidos, lo cual es, teniendo en cuenta el número de perros, entornos económicos y sociales, barrios y países, algo minúsculo y no significativo.
La ventaja de la idea genial, es que tienes tan claro que es lo que quieres hacer (ojo hablo de producto final, no de cómo se llega hasta ese producto) que te lanzas a la piscina con 4 cuentas hechas rápidamente, pero no conoces nada.
En primer lugar no conoces ni los materiales, ni los proveedores, ni la forma de venta directa, ni la venta a través de distribuidores (ni quiénes son ni cómo se negocia) ni, para que engañarnos, tras 13 como consultora de sistemas, tienes la más mínima idea de venta on-line, redes sociales y demás www necesarias para tirar adelante.
Además, como es la primera vez que te metes en un lío así, tus estudios de empresariales a nivel universitario descubres que no sirven para nada: no sabes llevar una contabilidad (ojo, hacer cuentas si), no recuerdas nada de lo que estudiaste en marketing y, aunque lo recordara, terminé la carrera en el 91. Me parece que esto ha cambiado algo desde entonces. Ah, me fata añadir el agobio que te entra con las múltiples notificaciones y obligaciones de la agencia tributaria. ¡Tema aparte!.
Además, como es la primera vez que te metes en un lío así, tus estudios de empresariales a nivel universitario descubres que no sirven para nada: no sabes llevar una contabilidad (ojo, hacer cuentas si), no recuerdas nada de lo que estudiaste en marketing y, aunque lo recordara, terminé la carrera en el 91. Me parece que esto ha cambiado algo desde entonces. Ah, me fata añadir el agobio que te entra con las múltiples notificaciones y obligaciones de la agencia tributaria. ¡Tema aparte!.
Mañana os voy a contar nuestras peripecias con la búsqueda de proveedores (en 5 minutos salgo a visitar a uno al que por 5 vez vamos a ver y al que cada vez le pedimos que haga las cosas de una manera diferente) y cómo estamos descubriendo cómo se hacen las cosas. Somos metepatas totales.
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